sábado, 6 de agosto de 2016

Visitando la ciudad

Lo primero: MALA IDEA VISITAR LA CIUDAD EN SANDALIAS
Lo segundo: NO DEJÉIS LA PERSIANA SUBIDA, OS DARÁ EL SOL A LAS 8 DE LA MAÑANA EN LA CARA.

Amanece mi primer día en Covilha, a las 8 de la mañana porque me da el sol en la cara. Y como no podía dormir más, aunque pasé una noche horrible, ya que la cama deja mucho que desear, me caí un par de veces y las numerosas pesadillas, decido levantarme.


Hago lo típico, desayunar un café con ganas de matar al mundo, me doy una ducha rápida, y me siento en la cama a aburrirme.
Así que decido salir a explorar la ciudad y tratar de encontrar un supermercado cercano a la residencia (intento fallido)

Salgo y me doy cuenta de la cuesta que te lleva a la calle "principal" de la zona en la que estoy (pobre de mi yo futura cuando la tenga que subir, perjudicada o no)

Pongo rumbo al Lidl que según el gps está a 1,5 km (otra mentira más). Pero como no funciona sin WiFi y mi pésimo sentido de la orientación voy en dirección contraria.

Sabiendo que no me se orientar, sigo la calle principal para no perderme, y a los 20 minutos andando al sol, decido dar la vuelta, ya que no tiene pinta de haber nada por ahí.
Volviendo sobre mis pasos, veo uno de los famosos ascensores de Covilha. Si, hay ascensores por la calle, por todos los desniveles que hay.
Así que sin dudarlo me subo a él, y la verdad, no me ha gustado la experiencia (mejor que subir las escaleras del demonio, si, pero no ha sido agradable)
Nada más subir por el ascensor, está el mercado de la ciudad, pero nada, solo tienen verduras y legumbres. ¡yo quiero comida de verdad!
Así que nada, me doy la vuelta y encuentro un mini supermercado, que será en el que seguramente compre normalmente.

De vuelta a la residencia, con mi gozo en un pozo, paso por un kiosko, así que no me lo pienso y entro (gracias a dios que la mujer hablaba inglés) y le pregunto por el Lidl, y me dice que esta cerca (esa mujer me mintió mucho, no lo encontré nunca)

Así que me pongo andar, y ¿donde acabo? EN EL CENTRO COMERCIAL AL QUE FUI CON MIS PADRES, pero bueno, no me voy a quejar, compro un par de cosas que se me olvidó el día anterior y emprendo el camino de vuelta.

Hubo un momento en el que pensé que perdía el pulmón y el estómago. MENUDAS CUESTAS HAY POR AQUÍ. Y ya cuando consigo llegar a la residencia, y veo la cuesta, me siento en el suelo y me indigno. Necesito un descanso antes de subir.

Se que me llamaréis exagerada, pero del Centro comercial a la residencia hay 7 km, más lo que anduve cuando me perdí por el pueblo, han sido un total de 20km en un solo día. Y para mí, eso es demasiado.
Si queréis ir a al centro de la ciudad, hacedlo antes de las 9 si queréis coger el ascensor, sino os espera esto:



Después de unas pocas cervezas, me despido

Primer día en Covilha

Cuando todo el papeleo del erasmus apareció en mi vida, Portugal fue mi destino. Primero Aveiro, una ciudad portuguesa no muy lejana a donde estoy ahora.
Pero por problemas con el convenio me cambiaron de destino, a Covilha, un pueblo de unos 30.000 habitantes incrustado en una montaña, y no exagero.

Me dijeron este destino allá por abril-mayo, y lo primero que hice fue buscar información del pueblo.

Covilha era un pueblo lanificio de 70.000 habitantes, pero tras la industralización y la producción en masa, todas las fábricas fueron cerradas, y se quedó en apenas 30.000 habitantes.

Debido a esto, las fábricas fueron transformadas en la actual universidad, Beira Interior.

Esta universidad atraía entre 8.000 y 10.000 estudiantes al año, convirtiendo el pueblo en una ciudad universitaria.


Cuando todos los papeles están listos, surge el gran problema, las clases se dan en portugués, ¿y que se yo de portugués? Entre poco y nada. Así que investigué y vi que en agosto se imparte un curso de portugués intensivo, al que me apunté sin pensármelo dos veces.

Así que el día 5 de agosto, subo las maletas al coche, y nos ponemos rumbo a Covilha (camino que me hice dormida y con el cuello retorcido)

Según pasamos la frontera, me di cuenta de que casi todos los pueblos y ciudades que veía estaban en la montaña, dejando una gran llanura vacía y triste.

Pasan los kilómetros y poco a poco nos acercamos a Covilha, mi hogar para los próximos 7 meses.

Una vez en Covilha. ¿Dónde esta la residencia? Pues claro, en una montaña (la foto esta hecha desde la residencia en la que estoy). Tras muchas vueltas y mucho preguntar, llegamos a la oficina de la UBI y ni dios habla inglés. Con suerte encontré a una chica que trabaja ahí que era inglesa, y me llevo a la oficina de la residencia (no he subido tantas escaleras en mi vida). Una vez allí, mismo problema, nadie habla inglés. Pero bueno, con el portuñol todo el mundo se entiende (mentira).
Tras hacer el pago de la residencia (en el Convento Santo Antonio) EN EFECTIVO porque no aceptan tarjetas de crédito españolas y de ningún sitio, solo portuguesas, la señora que me atendió me carga con una olla, dos platos, un bol, cubiertos y un vaso y me lleva a la residencia (más escaleras, lo bueno que de bajada).
En la página web de la UBI te dicen que son habitaciones compartidas, pero mentira, son pisos de 4 habitaciones compartidas.
La mujer seguía hablándome en portugués y yo asiente y sonríe. Me da las llaves y se va.

Tras comer con mis padres y hacer la compra en el Centro Comercial, llega el momento de despedirse, que no os lo voy a contar porque no os interesa.


Me doy cuenta de que estoy sola en la residencia, ya que hasta el día siguiente no llega otra erasmus de Madrid, con la que iré al curso de portugués y buscaré piso.
Porque sí, a un mes de irnos de erasmus y con una reserva de residencia hecha hacía dos meses, deciden que no van a dar residencia a NINGÚN erasmus. Así que este mes lo vamos a dedicar a aprender portugués, visitar la zona y encontrar un piso que nos lo alquilen para 6 meses (que por lo que comentan los demás erasmus, no lo hacen, solo un año)


Resumen del primer día:

- Covilha está incrustado en una montaña
- Hace mucho calor, aunque hay brisa, así que dormir es más fácil
- En algún lado cercano a mi residencia, hubo una fiesta en la que no saben dejar el volumen de la música quieta.
- La cama es la cosa más estrecha del mundo, por lo que me he caído un par de veces.